Y luego están esas otras recetas que abrazan el alma, hacen que la cocina huela a felicidad y consiguen que todo el mundo aparezca misteriosamente cerca de los fogones “solo para ayudar”. La pizza frita napolitana pertenece exactamente a esa segunda categoría.
La pizza frita nació en las calles de Nápoles, donde el ingenio culinario convirtió ingredientes sencillos en auténticas obras maestras. Mientras la pizza al horno conquistaba el mundo, la versión frita se quedó guardando un pequeño secreto italiano: el placer indescriptible de morder una masa dorada y crujiente recién salida del aceite.
Y hoy vamos a traer ese secreto directamente a tu cocina.
Prepárate para una receta divertida, sabrosa y peligrosamente adictiva. Porque una vez pruebes esta combinación, vas a empezar a buscar excusas para volver a hacerla: cenas con amigos, domingos de sofá, cumpleaños, “me lo merezco porque sí”… todo vale.
¿Qué es exactamente una pizza frita?
Imagina una masa de pizza suave y elástica rellena como una empanadilla gigante.
Después, en lugar de hornearla, se fríe hasta que queda inflada, dorada y crujiente. El resultado es algo que está a medio camino entre una pizza, un calzone y un milagro gastronómico.
En Nápoles es comida callejera de culto. Se come caliente, normalmente doblada entre papeles, mientras uno camina por calles llenas de vida, motos pasando a toda velocidad y aromas imposibles de ignorar.
Pero aquí vamos a darle un giro elegante y goloso con un relleno que parece diseñado por alguien que entendía perfectamente cómo funciona la felicidad.
Porque el contraste entre:
- la dulzura intensa de la confitura de higo,
- el toque salado del jamón,
- y la cremosidad delicada de la ricotta…
…es simplemente brutal.
Ingredientes para la pizzas frita ( 4 medianas)
Para la masa
- 500 g de harina de fuerza
- 325 ml de agua tibia
- 10 g de sal
- 5 g de azúcar
- 12 g de levadura fresca (o 4 g de levadura seca)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Para el relleno
- 200 g de queso ricotta
- 120 g de jamón serrano o jamón cocido ahumado
- 4 cucharadas generosas de confitura de higo
- Pimienta negra recién molida
- Unas hojas de albahaca fresca (opcional, pero maravillosa)
Para freír
- Aceite de girasol o aceite suave abundante
Para terminar
- Miel suave (opcional)
- Nueces picadas
- Parmesano rallado
El secreto de una pizza frita perfecta
Antes de empezar, hay algo importante que debes saber: la masa no tiene que darte miedo.
Sí, ya sé que la palabra “masa” provoca dos tipos de personas:
- Las que se sienten panaderas italianas ancestrales.
- Las que creen que todo acabará pegado al techo.
Solo necesitas paciencia y ganas de comer algo extraordinario.
Paso 1: preparar la masa
En un bol grande mezcla el agua tibia con la levadura y el azúcar. Remueve suavemente y deja reposar unos 5 minutos.
Cuando empiece a hacer espuma, añade la harina poco a poco. Después incorpora la sal y el aceite de oliva.
Ahora llega el momento terapéutico de la receta: amasar.
Pon la masa sobre la encimera y amasa durante unos 10 minutos. Al principio parecerá rebelde. Luego empezará a suavizarse. Y finalmente tendrás una masa elástica, bonita y agradable de tocar.
Es prácticamente meditación italiana.
Forma una bola y colócala en un bol ligeramente aceitado. Cubre con un paño y deja reposar entre 1 y 2 horas, hasta que doble su tamaño.
abrir la confitura de higo “solo para probar”.
Spoiler: acabarás comiendo tres cucharadas.

Paso 2: preparar el relleno
En otro bol mezcla la ricotta con un poco de pimienta negra.
Corta el jamón en tiras pequeñas o trozos irregulares. No hace falta perfección aquí. La cocina italiana auténtica tiene mucho de intuitiva y generosa.
Ten preparada también la confitura de higo.
cuando unes ingredientes dulces y salados correctamente, el cerebro entra en un estado de felicidad bastante difícil de explicar científicamente.
El higo aporta dulzor profundo.
El jamón añade potencia y umami.
La ricotta suaviza todo como una nube cremosa.
Es un trío ganador.
Paso 3: dividir y estirar
Cuando la masa haya doblado su volumen, pásala a la encimera y divídela en 4 porciones.
Forma bolas y déjalas reposar otros 15 minutos.
Después estira cada bola con las manos o con rodillo hasta formar círculos de unos 20 centímetros.
No tienen que quedar perfectos. De hecho, cuanto más artesanales parezcan, más auténticos se sienten.
Paso 4: rellenar como auténticos genios culinarios
En una mitad de cada círculo coloca:
- una cucharada de ricotta,
- un poco de jamón,
- una cucharada de confitura de higo,
- y, si quieres, unas hojitas de albahaca.
No pongas demasiado relleno o la pizza explotará en el aceite como si estuviera protestando por exceso de entusiasmo.
Dobla la masa formando una media luna y presiona muy bien los bordes.
Puedes sellarlos con los dedos o con un tenedor.
si queda aire dentro, pincha ligeramente la superficie con un palillo.
Tu cocina y tu camiseta te lo agradecerán.
Paso 5: el momento glorioso de la fritura
Calienta abundante aceite en una sartén profunda o cazuela.
La temperatura ideal ronda los 170-180 °C. Si no tienes termómetro, usa el método tradicional:
pon un pequeño trocito de masa y observa.
Si sube lentamente y empieza a burbujear alegremente, está
listo.
Si se quema en dos segundos, tienes un mini volcán
napolitano.
Fríe cada pizza durante unos 2-3 minutos por lado.
Verás cómo se inflan ligeramente y adquieren un color dorado espectacular.
Ese momento es pura magia culinaria.
El olor que invade la cocina debería considerarse patrimonio emocional de la humanidad.
Paso 6: el toque final que cambia absolutamente todo
Cuando salgan del aceite, colócalas sobre papel absorbente.
Ahora puedes servirlas tal cual… o llevarlas al siguiente nivel:
- un hilo fino de miel,
- nueces picadas,
- parmesano recién rallado.
Cómo servir esta pizza frita napolitana
Esta receta funciona increíblemente bien:
- como cena informal,
- para compartir con amigos,
- en aperitivos especiales,
- o incluso cortada en trozos pequeños para fiestas.
Acompáñala con:
- una ensalada fresca con rúcula,
- vino tinto suave,
- cerveza artesanal,
- o simplemente una bebida fría y muchas ganas de repetir.
Porque vas a repetir.
Es una predicción bastante fiable.
Trucos para que salga perfecta
No sobrecargues el relleno
Sí, es tentador. Mucho. Pero demasiada cantidad puede romper la masa.
La ricotta debe estar bien escurrida
Si tiene demasiado líquido, humedecerá el interior.
Sella bien los bordes
Muy importante para evitar fugas durante la fritura.
Come la pizza recién hecha
La pizza frita está en su máximo esplendor cuando aún está caliente y crujiente.
Aunque fría sigue siendo peligrosamente rica.
Variaciones que también funcionan de maravilla
Una vez pruebes esta receta, probablemente empezarás a imaginar nuevos rellenos.
Y sinceramente, es difícil detenerse.
Algunas combinaciones espectaculares:
- ricotta, mortadela y pistacho,
- mozzarella, tomate seco y albahaca,
- gorgonzola, pera y nueces,
- sobrasada y miel,
- Nutella y mascarpone para versión dulce.
La magia de mezclar dulce y salado
Durante años mucha gente creyó que las pizzas debían ser exclusivamente saladas.
Pero la cocina italiana lleva muchísimo tiempo demostrando lo contrario.
El higo con jamón es una combinación clásica porque juega con contrastes naturales:
- dulce,
- salado,
- cremoso,
- crujiente.
Y eso hace que quieras seguir comiendo.
Es una experiencia gastronómica divertida, sorprendente y muy adictiva.
Un pequeño viaje a Nápoles desde casa
Hay recetas que son solo recetas.
Y luego están las que consiguen transportarte.
Es cocina para compartir.
Para mancharse un poco las manos.
Para comer sin demasiadas reglas.
Para disfrutar.
Y quizá por eso gusta tanto.
Porque en el fondo no se trata solo de freír masa rellena.
Se trata de crear uno de esos momentos en los que todos en la mesa se quedan en silencio durante unos segundos… porque están demasiado ocupados disfrutando.





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