¿Sabías que la crema de calabaza es uno de esos platos mágicos que puedes preparar incluso cuando pensabas que solo te quedaba una cebolla solitaria en la despensa?
No exagero: esta receta es una de las más buscadas cuando bajan las temperaturas, cuando buscamos comida reconfortante o cuando queremos sentirnos muy chefs sin complicarnos la vida.
Hoy te traigo una versión deliciosa, ligera, con truquitos profesionales, ideas creativas y humor del bueno para que disfrutes de la cocina sin dramas.
A continuación, tienes el contenido del post de hoy, al que puedes acceder directamente pinchando encima de cada título que te interese:
Por qué la crema de calabaza es tan famosa (y por qué te va a encantar)
La crema de calabaza se ha ganado un puesto de honor en prácticamente cualquier cocina del mundo. Tiene todo lo que uno busca cuando piensa en comida casera:
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Es barata (sí, economía doméstica ante todo).
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Es increíblemente versátil.
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Es dulce sin ser empalagosa.
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Es suave, ligera y apta para niños, mayores y estómagos delicados.
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Se congela genial.
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Acepta toppings como si fuera una pizza.
Pero además hay algo que la hace especial: siempre sale bien.
Da igual si no pelas la calabaza perfecta, si la pones con zanahoria, si le añades un puerro… esta crema se adapta a ti, no al revés. Por eso se convierte en una receta "comodín", de esas a las que vuelves una y otra vez sin pensarlo demasiado.

Ingredientes para una crema de calabaza perfecta
(4 raciones – aunque desaparecerá antes de que puedas guardar algo)
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800 g de calabaza (cualquiera sirve, pero la tipo violín es una maravilla)
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1 cebolla grande
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1–2 zanahorias (opcional, pero aportan color y dulzor)
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1 patata (para dar cuerpo)
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2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
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700 ml de caldo (vegetal, pollo o—si quieres un plus—caldo de cocido)
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Sal y pimienta al gusto
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Un chorrito de nata o de leche evaporada (opcional)
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Semillas de calabaza, picatostes o pipas para decorar
Cómo hacer crema de calabaza (explicado sin complicaciones)
1. Prepara las verduras sin estrés
Pela la calabaza (o usa una ya pelada, nadie te va a juzgar), trocéala y haz lo mismo con la cebolla, la zanahoria y la patata. No hace falta que queden perfectas: ten en cuenta que todo acabará triturado.
2. Sofríe para despertar los sabores
En una olla grande, añade el aceite y sofríe la cebolla 5 minutos. Verás que empieza a oler a “hoy se come rico”. Luego añade la zanahoria y la patata y saltéalas un par de minutos más.
3. Calabaza al poder
Añade la calabaza y mezcla bien. Te prometo que ya va cogiendo aroma.
4. El toque mágico: el caldo
Vierte el caldo que más te guste. Aquí viene el truco maestro:
*👉Si tienes caldo de cocido, úsalo.
La crema queda más sabrosa, más suave y con un punto casero que te hará cerrar los ojos de placer.
Cocina todo a fuego medio unos 20–25 minutos, hasta que la calabaza esté tierna.
5. Tritura sin miedo
Con una batidora, robot o lo que tengas, tritura bien hasta conseguir una textura cremosa. Si quieres una crema más ligera, añade un poco más de caldo; si la prefieres espesa y “para untar en invierno”, reduce el líquido.
6. Ajusta y decora
Añade sal, pimienta y un chorrito de nata si te apetece un acabado más suave. Decora con semillas de calabaza, picatostes o incluso un hilo de aceite de oliva.
Y ahora sí: disfruta.
Por qué esta crema es perfecta para otoño… y para cualquier estación
La calabaza es un producto de temporada en otoño, pero hoy en día la encuentras prácticamente todo el año. Eso sí: cuando hace frío sabe mejor que una manta calentita. La textura cremosa te envuelve, el dulzor natural de la calabaza te hace sonreír y el aroma… bueno, el aroma ya convierte tu cocina en un abrazo.
Pero, ¿y en verano? Fría también está buenísima. Así de versátil es.
Trucos para que tu crema de calabaza quede de chef
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→♥ Dóralo todo un poco más: cuanto más caramelices la cebolla y la calabaza, más sabor tendrá la crema.
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→♥ Añade especias: curry suave, cúrcuma, jengibre o nuez moscada dan un toque espectacular.
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→♥ No te pases con la patata: si añades demasiada, la textura puede quedar algo “mazacote”.
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→♥ Mezcla calabaza con boniato: explosión de sabor dulce totalmente legal y adictiva.
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→♥ Usa caldo casero siempre que puedas: especialmente el caldo de cocido, que convierte esta crema en algo superior.
Variación especial: Crema de calabaza con caldo de cocido
Si en tu casa sobra caldo de cocido, no lo desperdicies: esta crema es la receta para darle una segunda vida. La combinación funciona de maravilla porque:
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→♥ El caldo de cocido aporta profundidad.
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→♥ La calabaza equilibra los sabores.
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→♥ La textura queda más rica sin necesidad de añadir nata.
Cómo adaptarla:
Simplemente sustituye el caldo normal por caldo de cocido y reduce un poco la
sal, porque el caldo ya es más sabroso de por sí.
Pruébalo y verás que no hay vuelta atrás.
Ideas de toppings para convertirla en una crema “instagrameable”
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→♥ Chips de jamón crujiente
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→♥ Queso feta desmenuzado
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→♥ Semillas tostadas
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→♥ Un chorrito de aceite de trufa
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→♥ Croutons con ajo
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→♥ Un toque de pimentón ahumado
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→♥ Crema de coco
Preguntas frecuentes sobre la crema de calabaza
¿La puedo congelar?
Sí. De hecho, congela estupendamente. Cuando la recalientes, añade un chorrito de agua si está demasiado espesa.
¿Qué calabaza es mejor?
La violín (butternut) es la ganadora: dulce, fácil de pelar y muy cremosa. Pero todas sirven.
¿Puedo hacerla sin patata?
Claro. Simplemente quedará un poco menos espesa, pero igual de deliciosa.
¿Y en olla rápida?
Solo 10 minutos desde que sube la válvula y lista.
Conclusión: una receta sencilla, rica y que siempre enamora
Se prepara en poco tiempo, admite mil variantes y gusta incluso a quienes dicen que “no les gustan las verduras”. Es saludable, económica y muy agradecida.
Si quieres empezar a cocinar más en casa sin complicarte, esta crema es tu mejor compañera.
Y si ya cocinas mucho… entonces la vas a disfrutar aún más.






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