Hay recetas que nacen de la planificación. Y luego están las que salen porque abres la despensa, ves una botella y piensas: “Pues esto también tiene que quedar bueno con pollo”.
Y oye, benditas sean esas ideas.
Porque este pollo al vino tinto es una de esas recetas fáciles que, sin hacer demasiado ruido, termina convirtiéndose en una auténtica fiesta en la mesa. El pollo queda tierno, jugoso y acompañado de una salsa deliciosa con un toque ligeramente afrutado y diferente.
En esta ocasión he utilizado tinto de verano elaborado con vino rosado, un producto que le da a la receta un punto distinto al clásico pollo a la cerveza.
Y no, no te preocupes: no vas a terminar con un pollo sabor sangría ni nada parecido. Al cocinarlo y dejar reducir la salsa, el resultado es mucho más suave y equilibrado de lo que puede parecer.
De hecho, si te gustan las recetas fáciles, de las que se hacen en una sola cazuela y encima dejan una salsa espectacular, apunta esta porque creo que va a entrar directamente en tu lista de favoritas.
Eso sí: ten pan preparado. Luego no quiero responsabilidades.
Ingredientes para hacer pollo al vino
- 1 kg de pollo troceado
- 330 ml de tinto de verano rosado
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 200 ml de caldo de pollo
- 1 cucharada de harina
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra
- Unas ramitas de tomillo o romero, opcional
Y, como acompañamiento, unas patatas fritas, arroz blanco, puré de patata o una buena barra de pan.
Aunque, siendo sinceros, después de probar la salsa probablemente el pan pase de ser acompañamiento a ser el protagonista secundario de la película.
Cómo hacer pollo al vino paso a paso
Doramos el pollo
Ponemos un chorrito generoso de aceite de oliva en una cazuela amplia y, cuando esté caliente, añadimos el pollo.
Aquí hay un pequeño secreto: no tengas prisa.
Deja que el pollo se dore bien antes de darle la vuelta. Queremos conseguir ese color doradito que no solo queda bonito, sino que además aporta muchísimo sabor a la receta.
Cuando esté dorado por todos los lados, retiramos el pollo y lo reservamos.
No pasa nada si todavía no está completamente hecho por dentro. Más adelante volverá a la cazuela y tendrá tiempo suficiente para terminar de cocinarse tranquilamente.
Sin estrés. Aquí nadie corre.
Preparamos el sofrito
La cocinamos a fuego medio-bajo durante unos minutos hasta que esté tierna y empiece a coger un ligero color dorado.
Añadimos los dientes de ajo picados y removemos.
Este es el momento en el que la cocina empieza a oler tan bien que, misteriosamente, empieza a aparecer gente preguntando:
—¿Qué haces?
Y tú puedes contestar:
—Pollo.
No des demasiados detalles todavía. Hay que mantener el misterio.
Cuando la cebolla esté bien pochada, añadimos una cucharada de harina y removemos durante uno o dos minutos.
La harina nos ayudará a conseguir una salsa con un poco más de cuerpo.
Eso sí, es importante cocinarla un poco para que después no quede ese desagradable sabor a harina cruda. Porque bastante tenemos ya con equivocarnos alguna vez con la sal.
Añadimos el tinto de verano rosado
Añadimos el tinto de verano elaborado con vino rosado a la cazuela poco a poco.
Removemos bien para integrar todos los ingredientes y dejamos cocinar unos minutos para que empiece a reducir.
El tinto de verano aporta a la salsa un toque diferente, ligeramente afrutado y muy agradable. Al cocinarlo junto con el resto de ingredientes, sus sabores se integran con la cebolla, el ajo y el caldo, creando una salsa muy sabrosa.
Después añadimos el caldo de pollo y mezclamos todo.
Si quieres darle un toque aromático, puedes añadir unas ramitas de tomillo o romero. Cualquiera de las dos hierbas combina muy bien con el pollo.
Y ahora sí, la cazuela empieza a prometer cosas serias.
Incorporamos de nuevo el pollo
Añadimos también los jugos que haya soltado mientras estaba reservado. Aquí no se tira nada, porque todo eso es sabor.
Tapamos parcialmente la cazuela y dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante unos 30 o 40 minutos.
El tiempo dependerá un poco del tamaño de los trozos de pollo.
Durante este tiempo, el pollo terminará de cocinarse y la salsa irá reduciendo poco a poco.
Puedes dar la vuelta a los trozos de pollo de vez en cuando para que todos se impregnen bien de la salsa.
Y sí, puedes probarla.
De hecho, probablemente vas a probarla varias veces.
Una para comprobar cómo va.
Otra para comprobar si necesita sal.
Otra porque… bueno, porque sí.
Cómo conseguir una salsa perfecta
Si al terminar la cocción ves que está demasiado líquida, deja cocinar la cazuela unos minutos más sin tapa.
Así el líquido seguirá evaporándose y la salsa irá concentrando su sabor.
Si, por el contrario, ves que ha quedado demasiado espesa, añade un chorrito de caldo o un poco de agua y mezcla bien.
Antes de servir, prueba la salsa y rectifica de sal y pimienta si fuera necesario.
Y entonces llega el momento peligroso.
El momento de llevar la cazuela a la mesa.
Porque en cuanto alguien moje un trozo de pan en esa salsa, probablemente se produzca un silencio sospechoso.
Y ya sabes lo que significa el silencio cuando hay comida de por medio: que está bueno de verdad.
¿Con qué acompañar el pollo vino?
Uno de mis favoritos son unas patatas fritas caseras, porque absorben la salsa de maravilla.
También puedes acompañar este pollo con:
- Arroz blanco.
- Puré de patatas.
- Patatas asadas.
- Verduras salteadas.
- Cuscús.
- Una ensalada sencilla.
Un buen pan crujiente.
Porque esta salsa no está hecha para dejarla abandonada en el plato. Está hecha para disfrutarla hasta la última gota.
Consejos para que el pollo al vino quede delicioso
El primer consejo es dorar bien el pollo. Ese paso marca una gran diferencia en el sabor final.
También merece la pena cocinar la cebolla lentamente. Cuanto más tierna y melosa quede, más rica estará la salsa.
En cuanto al tinto de verano rosado, deja que cocine unos minutos antes de añadir el resto de líquidos. Así sus sabores tendrán tiempo de integrarse y la salsa irá adquiriendo más intensidad.
Otro truco es no añadir demasiado caldo desde el principio. Siempre puedes incorporar un poco más durante la cocción si ves que la salsa lo necesita.
Y, sobre todo, no tengas miedo de adaptar la receta a tu gusto.
La cocina está para disfrutar, no para sufrir mirando una lista de instrucciones como si estuvieras montando un mueble sueco sin manual.
Una receta fácil y diferente para cualquier ocasión
No necesitas ingredientes complicados, se hace en una sola cazuela y tiene ese punto diferente que hace que una receta aparentemente sencilla termine sorprendiendo.
Además, es ideal para preparar con antelación. Incluso puede estar más rico al día siguiente, cuando todos los sabores han tenido tiempo de mezclarse tranquilamente.
Así que si tienes en casa tinto de verano rosado y estás buscando una manera diferente de utilizarlo, prueba esta receta.
También puede convertirse en el secreto de una salsa deliciosa.
Pero mucho pan.


Una perfecta combinación para este rico pollo. Un besazo.
ResponderEliminar